Laura Uffal y Marisa Brel protagonizan una fuerte discusión en vivo durante un programa sobre Gran Hermano, con gritos e insultos acumulados de años. La pelea reflota viejos rencores: Uffal acusa a Brel de defender violentos como Eduardo Newman y criticar su trabajo, mientras Brel le reprocha ataques personales, falsedad y cuestionar su profesionalismo.
El panel analiza la segunda ronda de la pelea, donde Brel aparece más envalentonada y harta de ataques profesionales; Uffal le dice que vuelva a vender jugos y la tilda de violenta. Discuten menciones a hijos, viajes a Tailandia, rivalidad por ser mejores analistas de Gran Hermano y diferencias políticas irreconciliables.
Se revela que Brel podría tener solo un programa más por motivos veraniegos, y Uffal rechaza abogados que ofrecen demandas gratuitas por chicanas mediáticas, publicando un tuit donde dice que no vale la pena molestar a la justicia y que la gente entiende todo.
Los panelistas coinciden en que hay una disputa personal y profesional de larga data, con Brel buscando aprobación de Uffal y cruces sobre su hija Paloma en galas del programa.