La policía montó una represión brutal y descontrolada contra activistas de Greenpeace que protestaban pacíficamente en las escalinatas del Congreso contra la ley de glaciares, instalando inodoros gigantes con el mensaje "señores senadores, no se caguen en el agua". El camarógrafo de A24 Pablo Grillo fue agredido salvajemente mientras filmaba las detenciones: lo empujaron, le echaron gas pimienta, lo tiraron al suelo y lo golpearon con la cámara en mano, quedando 15 segundos en el piso mientras policías lo atacaban sin piedad.
Grillo relató el terror: "Estamos en un momento muy frágil, donde salís a la calle a hacer tu trabajo y no sabés si volvés". Un compañero intentó ayudarlo, pero más efectivos lo reprimieron. Patricia Bullrich llegó para justificar la violencia, mintiendo que el camarógrafo intentó entrar al Congreso y prometiendo un sumario, mientras periodistas la interrumpían exigiendo verdad sobre la agresión filmada.
El juez Marcelo Martínez de Giorgi, al ver las imágenes en televisión, ordenó la liberación inmediata de Grillo, rechazando el relato policial de un "revoltoso" y exigiendo sumario contra el policía agresora. Los manifestantes también fueron liberados tras análisis. El conductor denunció que el régimen de Milei busca muertos con esta ferocidad sin conducción, recordando agresiones previas como a una jubilada.
Bullrich fue confrontada por su pasado: dejó como ministra de Seguridad en Córdoba a Alejandra Monteoliva, echada por José Manuel de la Sota tras rebelión policial y saqueos. No invadieron el Congreso, solo protestaron en escalinatas, pero la policía actuó con protocolo de flagrancia ilegal para reprimir primero y preguntar después.