Las fuerzas de seguridad del gobierno reprimieron brutalmente una protesta pacífica de activistas de Greenpeace en las escalinatas del Congreso contra las modificaciones a la ley de glaciares, donde los manifestantes colocaron inodoros con el mensaje "senadores, no se caguen en el agua".
El camarógrafo Pablo Grillo de A24 sufrió una agresión feroz por parte de policías que lo tiraron al suelo, le aplicaron gas pimienta, lo golpearon mientras filmaba el traslado de detenidos y hasta intentaron detenerlo tras recibir una orden, mientras un colega de Crónica TV también fue atacado y le quisieron arrebatar el celular.
Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, minimizó los hechos al llegar al Congreso, afirmando que el camarógrafo intentó entrar y que se abrió un sumario al policía, pero los periodistas le reprocharon la violencia desmedida que ella ordenaba como jefa, recordándole su fallido pasado como ministra en Córdoba bajo José Manuel de la Sota, donde la echaron por inacción ante saqueos y rebelión policial.
El juez Marcelo Martínez de Giorgi, al ver las imágenes en televisión durante una consulta policial, ordenó la liberación inmediata de Grillo, rechazando el relato de la policía y exigiendo un sumario al agente agresor, mientras dispuso analizar la situación de los activistas detenidos antes de liberarlos.
Los conductores denuncian que el régimen de Milei busca un muerto con esta represión desbocada para tapar hechos, y destacan la importancia de los periodistas presentes para evitar la impunidad, ya que la policía actúa con protocolos de flagrancia al margen de la ley.