En Arequipa, Perú, las torrenciales lluvias del Niño Costero causaron inundaciones devastadoras, con calles cubiertas de barro y rocas, casas y autos destruidos por deslizamientos de tierra.
La crisis afectó casi la mitad de los distritos del país, declarados en emergencia, provocando al menos tres muertes por inundaciones repentinas y destruyendo más de 5.500 viviendas en el sur.
Los vecinos protestan por la falta de apoyo financiero del nuevo gobierno para recuperar lo perdido, mientras ríos desbordados agravaron el desastre.