Los ingenieros desarrollan robótica humanoides inspirados en la anatomía humana, comenzando por los pies para lograr equilibrio y absorción de impactos.
Durante millones de años la evolución perfeccionó la forma de caminar humana, con funciones como la absorción de impactos, el equilibrio, el retorno de energía y la adaptación a terrenos irregulares.
Estos avances crean prótesis ligeras, impermeables y fuertes que se flexionan en pendientes, superando las prótesis rígidas, sin necesidad de sistemas de control complejos.
La inteligencia artificial se integra en la estructura para ayudar a las máquinas a moverse y adaptarse al mundo físico como los humanos, según investigadores.