La industria argentina registró una caída del 8% en 2025 respecto al promedio de 2023, con una baja adicional del 4% ese año, sin encontrar aún piso, y muchas fábricas operan por debajo del 50% de capacidad instalada debido a menor demanda interna y competencia de importaciones chinas.
El sector perdió un 3% de dotación laboral, equivalentes a 60.000 puestos de trabajo privados registrados, mientras la construcción bajó un 14% en actividad y un 18% en empleo, amortiguado por indemnizaciones y fondo de desempleo que evitó conmoción social.
En dos años de Javier Milei, el empleo asalariado privado registrado cayó 140.000 puestos hasta julio 2024, recuperó 33.000 hasta mayo 2025, pero volvió a bajar, llegando a 192.000 menos en diciembre 2025 versus noviembre 2023, más 80.000 en sector público por recortes.
Los salarios muestran caída en 2024 y recuperación parcial, pero la morosidad en créditos familiares se disparó tras endeudamiento para consumo, generando señales de alarma en la economía real ante la reconversión productiva y apertura comercial promovida por el gobierno.
Sectores como agro, minería y financiero crecieron sin generar empleo significativo debido a tecnificación, mientras industria y construcción sufren, planteando desafíos para 2026 si no hay recuperación rápida que evite caldo de cultivo social.