El gendarme argentino Nahuel Gallo, secuestrado por el régimen chavista, se comunicó por primera vez con su familia después de 445 días incomunicado, llamando a su esposa María Alexandra durante una entrevista radial.
Gallo cruzó el puente en Cúcuta para visitar a su familia en Venezuela, pero fue detenido e interrogado al ingresar; permaneció aislado en huelga de hambre.
María Alexandra expresó alivio y rabia por la espera, exigiendo su libertad inmediata; otros presos extranjeros recibieron llamadas antes, pero ella esperó meses.
La familia insiste en que es un derecho legal, en circunstancias rarísimas; cree que el regreso a casa está cerca tras el emotivo contacto.
Última imagen pública de Gallo muestra su confinamiento con barba y ropa de presidiario, grabado por el chavismo antes de la captura de Nicolás Maduro.