En un zoológico japonés, el mono macaco bebé apodado Punch se viralizó por golpear repetidamente el vidrio de su recinto, generando millones de vistas, ventas de peluches, tatuajes y visitas masivas.
Rechazado por su madre e aislado por otros monos, su conducta alarmó sobre el bienestar en cautiverio y reavivó el debate sobre la función de los zoológicos en la conservación animal.
El veterinario e investigador del CONICET Guillermo Vimay explicó que el rechazo materno ocurre tanto en la naturaleza como en cautiverio en especies como el macaco japonés, con grupos sociales complejos y crianza prolongada.
Vimay recomendó respetar los tiempos de integración social, usar el peluche como puente temporal sin antropomorfizar al animal ni llevarlo a santuarios, ya que empeoraría su situación social.
Insistió en acompañar el proceso con especialistas capacitados, aclarando que no es negligencia sino algo natural, y criticó la tendencia humana a exigir interacciones como abrazos que no corresponden a primates silvestres.