Un entrenador celebró públicamente ser incluido en una lista de candidatos para un puesto importante, describiéndolo como un orgullo y una caricia a su carrera.
Sin embargo, juró ante sus cuatro hijos que ni él ni su representante recibieron contacto alguno de la entidad responsable, en medio del contexto de silencio institucional.
El comentario resalta la falta de comunicación formal pese al interés público en su figura.