El gobierno de Estados Unidos autorizó ayer la venta de petróleo venezolano a Cuba para paliar la grave crisis humanitaria en la isla, derivada del colapso absoluto económico, social e institucional del régimen instaurado en 1959 por Fidel Castro.
Paralelamente, el secretario de Estado Marco Rubio negocia con el general Alejandro Castro, hijo de Raúl Castro y jefe de inteligencia cubana, reformas políticas e internas para estabilizar la isla y vincular su economía a la norteamericana.
El presidente formal Miguel Díaz-Canel no ejerce poder real, mientras Alejandro Castro es la única autoridad efectiva; la negociación busca mantener la soberanía cubana y un sistema económico competitivo.
Este hito marca el inicio de reformas al régimen castrista con acuerdo de EE.UU., en medio de cortes de energía que dejan al 58% de la población sin electricidad.