Estados Unidos autorizó a empresas privadas a vender petróleo venezolano a Cuba tras la captura de Nicolás Maduro en enero, lo que puso las exportaciones de crudo venezolano bajo control de Washington y cortó el suministro subsidiado de décadas.
Bajo el nuevo esquema impulsado por el gobierno de Donald Trump, las transacciones deben realizarse a precios de mercado, eliminando convenios antiguos de intercambio y obligando a La Habana a negociar con firmas como Vítol y Transfigura.
Las licencias incluyen restricciones severas que prohíben beneficios directos para militares o instituciones cubanas, centrándose en el sector privado y consumo civil para evitar una crisis humanitaria en el Caribe, aunque plantea desafíos financieros enormes para Cuba con precios del petróleo en máximos.
La capacidad de Cuba para obtener garantías bancarias y pagos en efectivo determinará si este alivio mejora el suministro eléctrico o agrava la crisis humanitaria que azota la isla.