El Departamento de Justicia de Estados Unidos se presentó ante la jueza Loretta Preska para apoyar la posición de Argentina en el juicio por la expropiación de YPF, impulsado por el fondo Burford que reclama más de 10.000 millones de dólares por acciones minoritarias.
Burford busca ejecutar la sentencia antes de las apelaciones para forzar una negociación, en un caso originado en la estatización de YPF durante el gobierno de Cristina Kirchner, donde se pagó a Repsol pero no a minoritarios como el fondo Petersen de los Eskenazi, que quebró y vendió el litigio a Burford.
El apoyo estadounidense se da en sintonía con el gobierno de Donald Trump y el Congreso argentino "más reformista de la historia", que aprobó leyes como Glaciares y Mercosur. Argentina rechazó negociar con lobistas de Burford pese a contactos en Economía, Justicia y Casa Rosada, apostando a alargar el proceso judicial.
Expertos señalan que el juicio, que pudo comprarse por 60 millones de dólares, escaló por desmanejos previos, y representa una "papa caliente" para cada gobierno.