Un grupo de al menos cinco delincuentes irrumpió en la casa de una jubilada de 93 años que cobra la mínima y la golpeó salvajemente en el rostro buscando joyas, dólares y plata. La atacaron brutalmente, dejándola con hematomas en toda la cara, en un barrio típico del conurbano con casas bajas.
Los ladrones escalaron la reja vecina, forzaron la entrada y registraron la vivienda durante unos 45 minutos eternos para la víctima, que estaba sola y posiblemente medicada. No encontraron ahorros ni dólares bajo el colchón, solo la plata de su jubilación, porque los jubilados ya no tienen poder adquisitivo para eso.
La Justicia investiga si el robo fue premeditado, ya que sabían que la mujer vivía sola, aunque la inteligencia fue media porque no había nada valioso. La casa quedó revuelta y los vecinos la ayudaron después del horrorífico episodio ocurrido de noche.
Los panelistas destacaron la vulnerabilidad de los jubilados, indefensos ante estos ataques, y criticaron que los delincuentes sigan creyendo en mitos de viejos ricos con pensiones extranjeras que ya no existen por la crisis económica actual.