El salario pretendido promedio de los argentinos bajó un 1,87% en enero respecto a diciembre, según datos de la plataforma Boomerang, por la urgencia de conseguir empleo.
Los buscadores aceptan menos pese a una inflación del 2,9%, priorizando tener trabajo en sectores golpeados como ventas, comercial y administración.
Las empresas buscan en ventas y administración, mientras la gente postula a almacén, depósito y expedición; el promedio nacional alcanza casi 1.700.000 pesos considerando jefes a juniors.
Este ajuste refleja la realidad del mercado: pretensiones caen por necesidad, aunque muchos pelean salarios sobre el millón en conflictos sindicales.
Los argentinos negocian adaptándose a ofertas por debajo de la inflación para cubrir necesidades básicas.