La Policía Federal agredió brutalmente a un camarógrafo que cubría el traslado de activistas detenidos de Greenpeace desde un estacionamiento cerca del Congreso, causándole cortes en la cara, escoriaciones, uso de gas pimienta y detención injustificada pese a una orden judicial de liberación.
El camarógrafo Facundo relató que se posicionó detrás del cordón policial en la vereda, sin obstruir, pero su cable quedó atrapado cuando avanzaron los efectivos; varios policías lo rodearon, uno lo tomó del cuello, lo empujaron, golpearon y rociaron pimienta mientras él protegía su cámara, cayendo al suelo con el codo. Fueron múltiples efectivos involucrados, no uno solo, y nadie le explicó la detención posterior.
Lo esposaron muy ajustado, causándole lesión en la muñeca, lo retuvieron media hora con los activistas en el garage y lo llevaron al Hospital Ramos Mejía con custodia policial, ignorando la orden del juez Martínez de Giorgi. Allí le dieron el alta y colegas confirmaron su detención arbitraria por trabajar en una cobertura rutinaria sin marcha ni confrontación.
Negó cualquier intento de ingresar al estacionamiento, como mintió la senadora Patricia Bullrich, y enfatizó su experiencia de 20 años como camarógrafo; sintió angustia extrema al ser agredido en su labor diaria que ama. La periodista Romina Lianotti desde el lugar recapturó la secuencia: activistas de Greenpeace irrumpieron a las 7:30 en zona restringida protestando la reforma de la ley de glaciares en el Senado, fueron removidos pacíficamente pero al trasladarlos estalló la agresión desmedida contra periodistas en el cordón.
Otros colegas como Agustina Vinotti también sufrieron agresiones y gas pimienta; se abrió sumario a los policías involucrados, pero no hubo disculpas del Ministerio de Seguridad ni explicación del descontrol en un traslado rutinario.