Facundo Tedequini, camarógrafo herido en una protesta de Greenpeace, cuenta desde el hospital Ramón Mejía que está bien con golpes y dolores, tras estudios que salieron normales, pero shockeado por la violencia sufrida mientras trabajaba.
Relata que cubrían la acción en un estacionamiento sin obstruir entradas, contra un alambrado como otros colegas, cuando la policía avanzó sin aviso, pisando su cable y tirándolo al piso con gas pimienta, golpes y precinto ajustado que le lesionó la muñeca.
Tedequini mantuvo la cámara en el hombro incluso cayendo, protegiéndola con el codo, y ni la policía le dijo nada ni confirmó si estaba detenido; agradece al hospital, doctores Del Valle y Rossini, y al personal.
Desmiente versiones falsas como la de la cara de Agustina o su hijo, enfatizando que solo trabajaba y mostró imágenes pese al incidente; llegó al hospital con custodia policial del SAME sin aclaraciones.
Compañeros lo ven compungido con golpes en el pómulo, destacando lo feo de sufrir agresiones cuando solo se informa.