El Pastor Cinalli continúa explicando el bautismo en el Espíritu Santo como lluvias bíblicas, con las lluvias tempranas iniciadas en Pentecostés y continuando en el primer siglo, decreciendo por flojera espiritual, y lluvias esporádicas hasta la Reforma.
Ahora aguarda las lluvias tardías para madurar el fruto espiritual antes de la cosecha final, asociada al retorno de Jesucristo al fin de los tiempos, como prometido en Oseas 6:3, Joel, Zacarías, Isaías y Deuteronomio.
Insiste en un gran mover espiritual mayor que Pentecostés, con inmersión total en el Espíritu como en casa de Cornelio, transformando vidas, hogares e iglesias; promete derramamiento sobre toda carne, hijos y naciones, citando Mateo 3:11, Hechos 1:5, Isaías 44, Joel 2:28 y Hechos 2:38.
Exhorta a no resignarse, luchar por familias y unirse al clamor por avivamiento en los últimos días, dando esperanza de transformación global antes de la venida de Cristo.