Fuerte temporal provoca inundaciones en sur de Brasil, sureste, estado de Minas Gerais: al menos 28 muertos, decenas desaparecidos, miles desplazados.
Deslizamientos de tierra sepultan viviendas endebles; barrios enteros bajo agua, calles anegadas, puentes cerrados. Imágenes alarmantes de corrientes que arrastran vehículos, lodo y barro.
Acumulados históricos de 584 milímetros de lluvia en febrero, más del doble de lo habitual. Recuerdan desastre previo en Río Grande do Sul.
Gobierno de Lula aporta millones de reales para damnificados, hospitales y emergencias; alertas máximas persisten por inestabilidad climática.
Situación grave continúa, con evacuaciones y precauciones en zonas vulnerables.