Estudio publicado en la revista Psychological Bulletin de EE.UU., realizado por la Universidad de Queensland (Australia), analiza 117 investigaciones con más de 292.000 niños de todo el mundo. Más tiempo frente a pantallas aumenta riesgos de ansiedad, depresión, agresión e hiperactividad.
Los niños con problemas emocionales o conductuales usan pantallas como mecanismo de afrontamiento, creando un círculo vicioso. Desafío para padres: equilibrar entrega de celulares para no excluir socialmente a los chicos, ante riesgos de irritabilidad y depresión.
Expertos enfatizan límites parentales clave, ya que pantallas sustituyen interacción social y desarrollo cognitivo por movimiento físico. Algunos padres dan dispositivos para "sacarse de encima" a los niños, pero el aburrimiento fomenta creatividad e ideas nuevas.
Tecnología no es negativa si bien aplicada; juegos educativos estimulan aspectos emocionales y cognitivos, pero muchos atrapan por dopamina sin reemplazar contacto físico, pelota o imaginación, que la pantalla destruye.