La banda del Millón opera desde la cárcel: 40 detenidos, jóvenes reclutas, cabecillas como Lucas Flores Mereles en Mecho Romero por homicidios, robos a abuelos y empresario asesinado. Coordinan vía videollamadas ilegales, chequean casas ("inteligencia"), terminología propia ("lingüento", "chorromero").
Videos extraídos de teléfonos de alta gama en pabellón: marcan víctimas, muestran botín post-robo, dividen ganancias, negocian autos y armas. Usan teléfonos legales y ilegales pese a fallos judiciales; fiscal Patricio Ferrari pide retiro, pero entran marihuana y elementos prohibidos. Allanamientos repetidos encuentran chats con desvíos de dinero a víctimas.
Modus operandi: "coreo" (logística), cricket para ventanas, roban dólares y oro (ej: 10.000 dólares y 150g oro en Martínez). Envían botín en vivo al jefe, indicaciones para allanamientos. Crítica a fallo judicial que permite teléfonos; banda sigue activa pergeñando golpes.
Arenga "la cava", muchos quieren unirse por estatus en submundo del delito.