La banda del millón sigue delinquiendo desde cárceles bonaerenses usando teléfonos celulares, incluyendo modelos miniaturizados del tamaño de un encendedor, invisibles en requisas. Jóvenes roban casas en Vicente López y San Isidro, con 20 robos y 2 homicidios, como el de María Susana Rodríguez Iturriaga. Robaron a Mónica Mancini, abuela influencer. Líder Lucas Ezequiel Flores Mereles usaba Samsung en Melchor Romero para transmitir en vivo vía WhatsApp torturas y homicidios.
Familias pagan 1 a 2 millones de pesos o hasta 10.000 dólares a guardias por ingresar celulares, que ganan 700.000 pesos. Inhibidores de señal fallaron por obsolescencia durante pandemia, retenidos en aduana bajo Sergio Massa; gabinetes vacíos quemados por presos. En Marcos Paz, narco cableó teléfono fijo a celda pasando por jefatura.
Se muestran teléfonos dual SIM y smartphones mini comprados en China por 10 dólares, entregados en pabellones. Requisas buscan solo celulares grandes. Soluciones: IMSI Catcher (antena intermedia por 100 dólares/pabellón) o teléfonos controlados como en CABA. Diferencia federal (prohibidos) vs. bonaerense (autorizados por hábeas corpus de Comisión Provincial por la Memoria ante juez Violini).
Temor a revueltas si quitan celulares; ONG con fondos estatales obstaculizan seguridad. Anteriormente, teléfonos públicos generaban poder a líderes de pabellón. Solución: inversión en tecnología, selección de personal y decisión política para evitar connivencia.