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Pastor vincula poder de Jesús al Espíritu Santo y oración para abrir cielos

Neutral · intercambio · elogio

El pastor continúa explicando que Jesús, ungido con el Espíritu Santo, confrontó espíritus inmundos y neutralizó su poder mediante la fuerza divina. Subraya que para avanzar el reino de Dios y arruinar obras del diablo, es esencial ser lleno del poder del Espíritu, que desciende cuando se abren los cielos, como profetizó Isaías.

Detalla el bautismo de Jesús, donde se rasgaron los cielos, el Espíritu Santo descendió como paloma y la voz del Padre lo proclamó "mi Hijo amado", confirmando su filiación divina antes de iniciar el ministerio. Las fronteras entre cielo y tierra deben abrirse mediante oración y obediencia para impartir el Espíritu e predicar el Evangelio.

Enfatiza la autoridad de Jesús, admirada por multitudes pero cuestionada en su origen (¿de Dios o demonios?). La fuente era su vida secreta de oración y comunión con el Padre y el Espíritu; Jesús oraba no por debilidad, sino por fortaleza, y el fruto de la oración es el Espíritu Santo.

Cita a Jesús: si los humanos dan bienes a sus hijos, el Padre da el Espíritu Santo a quienes piden. Repite con pasión: "Mucha oración, mucho poder. Poca oración, poco poder. Nada de oración, nada de poder". La clave del éxito ministerial es la oración íntima.

Retoma con énfasis: sin oración no hay cielos abiertos ni descenso del Espíritu, vital para destruir propósitos del infierno en vida, familia y ministerio. Sigue el modelo de Jesús en oración constante.