Carlos Ferrara reporta desde calle Alem al 1100, donde el agua persiste pese a esfuerzos de vecinos por drenar; vehículos como camiones, autos y colectivos generan olas que revierten el trabajo, haciendo entrar agua nuevamente en casas.
Crítica a la falta de empatía de conductores que ignoran calle Sargento Ponce alternativa; vecinos usan secadores pero olas lo arruinan. Se necesita cuadrilla para desviar tránsito y ayudar a escurir, pero inacción total de autoridades.
Ni en Avellaneda ni Alem llega ayuda pese a pedidos; vecinos no pueden salir, comercios no abren y dueños limpian con empleados. Familias se ayudan mutuamente, pero tránsito complica todo con más olas.
Peligro de cables sueltos por tormenta; indignación por impotencia ante vehículos imparables sin intervención oficial.