En Hechos 2:4, el Espíritu Santo llenó de poder a los discípulos, permitiéndoles hablar en lenguas; los primeros creyentes tenían una relación íntima y dependiente del Espíritu Santo, generando avivamiento sin precedentes.
Los lugares de oración temblaban, ciudades enteras se transformaban por el Evangelio, la iglesia crecía vertiginosamente y sacudía el Imperio Romano; el pastor suspira por ver Dios obrar así hoy mediante cercanía con el Espíritu Santo.
Pablo atribuía todo a el poder del Espíritu Santo, no a su formación con Gamaliel ni posición farisea, confiando solo en Él; sus cartas glorifican lo que Dios hacía por medio de él, no sus obras.
Zacarías 4: no por fuerza ni poder, sino por mi Espíritu; no apoyarse en capacidades humanas, sino en el Espíritu para que la gloria no se marche, clave para vida familiar y ministerio bendecido.
No desanimarse por debilidades, Dios usa a los "nadie" sin títulos ni influencia; ejemplo de Moisés tartamudo, Dios suple limitaciones con su presencia.