El pastor continúa exaltando la confianza en Dios como luz de esperanza en la tormenta, citando a Job, David y Pablo, que depositaron su fe en el Señor. Jesús advirtió persecución pero prometió el Espíritu Santo como paracleto, defensor y abogado, un tesoro neotestamentario permanente tras la cruz.
En el Antiguo Testamento el Espíritu actuaba soberanamente y temporalmente, pero ahora habita en los creyentes 24/7 para ayudar, alentar y desafiar. El requisito es creer y obedecer a Jesús; la clave es cultivar amistad y dependencia del Espíritu Santo, el mayor tesoro para esta vida y la eternidad.
Para el año 2026, primer año del quinquenio de Victoria, advierte engaños políticos, mediáticos y psicológicos que borran la realidad, como en Apocalipsis 13. Llama a renovar el pacto en la sangre de Jesús, como en Hebreos 8:13, dejando lo viejo que desaparece por lo nuevo escrito en mentes y corazones.
Cita Romanos 13: es hora de despertar del sueño, revistámonos de luz ante la noche avanzada, transformando el entorno con poder de Dios. Somos conscientes de contradicciones del mundo, pero Jesús sufrió por nosotros; Dios hace todas las cosas nuevas, de gloria en gloria.
Exhorta a abrirse a lo nuevo, confiar en el futuro maravilloso, nunca desamparados. Menciona el llamado de Juan (Yohanan) a líderes religiosos, significando 'es bueno'.