Blasfemia contra el Espíritu Santo es imperdonable, según Jesús, mientras pecados contra el Hijo del Hombre sí lo son con arrepentimiento. Pastor Cinalli lista pecados bíblicos graves como idolatría, homicidios y borracheras que Dios perdona si se confiesan.
Fariseos no niegan milagros de Jesús expulsando demonios de ciego y mudo, irrefutables, pero atribuyen poder a Beelzebú, príncipe de las moscas, ridiculizado en Antiguo Testamento. Acusan a Jesús de poseído por Satanás para desacreditarlo ante el pueblo.
Expulsar demonios por Espíritu de Dios confirma llegada del reino mesiánico, profetizado por Joel. Jesús ató a Satanás en desierto con ayuno 40 días, arma invencible. Exhorta a usar retiro, ayuno y oración para arruinar obras del diablo en hogares y vidas.
Vencemos porque Cristo triunfó, enemigos bajo pies. Fariseos llaman impuro al Espíritu Santo, atribuyen su obra al diablo: eso es blasfemia premeditada, irreverente, confundiendo al pueblo.