En la primera audiencia del juicio oral a Felipe Petinato, imputado por el homicidio de su neurólogo Melchor Rodríguez, los jueces leyeron la imputación formal: lo acusan de prender fuego con aerosol y encendedor al departamento en Belgrano piso 22 mientras el médico dormía en el sillón tras tomar pastillas. Petinato insistió para que Rodríguez fuera esa noche, motivado por una obsesión y amenazas previas ante la idea de que el doctor se mudara a Estados Unidos. El fuego comenzó en un cuarto cerrado según pericia de bomberos, con menciones a inimputabilidad por adicciones y abuso sexual previo.
El panel debate intensamente la estrategia de defensa basada en adicciones: panelistas discuten si Petinato es imputable, con cruces como acusaciones de "fascista" y defensa de que no basta decir "soy adicto" sin pericias. Se menciona que tenía severos problemas de adicción, varias internaciones previas y posteriores, incluyendo en Brasil contadas por Tamara Petinato, y que su madre lo internó después del hecho. Critican que el médico estaba "al lado" como tratamiento.
La discusión aborda la crisis de adicciones en Argentina, guardias de hospitales saturadas, y cómo la familia Petinato con recursos aún lucha con internaciones ambulatorias vs cerradas. Panelistas coinciden en la gravedad pero divergen en si saldrá libre por inimputabilidad, solidarios con la familia de la víctima pero previendo un fallo favorable a Petinato por falta de conciencia en el momento del hecho.
El debate destaca que ser adicto no es estrategia sino hecho, pero requiere prueba pericial de estado mental en el crimen; no es solo confesar adicción para evadir pena, y el derecho penal es típico e fáctico.