En la primera audiencia del juicio oral a Felipe Petinato, imputado por el homicidio de su neurólogo Melchor Rodríguez, los jueces leyeron la imputación formal: lo acusan de prender fuego con aerosol y encendedor al departamento en Belgrano piso 22 mientras el médico dormía en el sillón tras tomar pastillas. Petinato insistió para que Rodríguez fuera esa noche, motivado por una obsesión y amenazas previas ante la idea de que el doctor se mudara a Estados Unidos. El fuego comenzó a las 22:48, justo después de cenar.
Panelistas debaten la intencionalidad del incendio confirmada por pericia de bomberos que halló encendedor y líquido acelerante. Petinato no tiene manos quemadas ni olor a humo, ropas intactas, sin lesiones visibles según el policía que llegó primero, quien vio el cuerpo calcinado desde la entrada. No intentó salvar al médico, salió corriendo y avisó del fuego en piso 22, pero sin prendas mojadas o desgarradas, lo que incrimina su falta de acción.
La defensa apunta a la inimputabilidad por adicciones y estado mental: ¿estaba en condiciones de comprender la criminalidad del acto? Se menciona su condena previa por abuso sexual a menor en 2018 con pena en suspenso, recaídas y necesidad de tratamiento. Justicia discute estrago doloso que causó la muerte, no si quería matar directamente. Abogados ven mal parado a Petinato tras las declaraciones.
Testigos como la vecina y policía favorecen parcialmente al mostrar desesperación al avisar, pero pericias resuelven teoría del cuarto cerrado. Posible condena de 8 a 20 años, aunque si se prueba inimputabilidad momentánea, podría zafar. Debate sobre si es enfermo o delincuente, cárcel vs tratamiento.