Trabajadores de la fábrica FATE en Blanco Encalada 3000, Buenos Aires, mantienen una protesta y acampe contra el cierre de la planta, acompañados por agrupaciones de izquierda con pintadas y carteles. La reportera Jessica informa en vivo, destacando la permanencia pacífica dentro y fuera de la fábrica para impedir el cierre, planeando quedarse hasta las 4 o 5 de la tarde. No se cumple la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo, y los manifestantes denuncian que la empresa no permite el regreso al trabajo pese a las cadenas en el portón.
En testimonios directos, Damián, un trabajador despedido con cuatro hijos (Guadalupe de 1 año y medio, Josefina de 3 años y 3 meses, y dos mayores), relata su historia desde 2019 en FATE. Gana alrededor de 1.500.000 pesos trabajando de lunes a sábado de 6 a 14 horas, pero prioriza recuperar su puesto por su familia. Expresa angustia pero fuerza por el apoyo vecinal, y confirma que su esposa trabaja, aunque la situación golpea duramente desde el miércoles.
Jorge, con 32 años en la fábrica en el área de materiales y luego en otra máquina, de 55 años con hijos adultos y nietas, enfatiza la necesidad de recursos y el apoyo familiar en la crisis del país. Destaca problemas de salud comunes entre trabajadores, como hernias y lesiones crónicas por el labor, complicados por la pérdida de obra social. Denuncia que las indemnizaciones no están depositadas y que la empresa no acata las conciliaciones, bloqueando el ingreso con cadenas pese a promesas verbales.
Los trabajadores expresan deseo de volver a trabajar y dudan que la conciliación de 15 días cambie la decisión patronal. La protesta resalta el impacto en familias y salud, con llamados a retrotraer el cierre para preservar puestos estables, especialmente para quienes como Jorge están fuera del mercado laboral por edad y condición física.