Último momento en el programa: trabajadores de la fábrica FATE en Blanco Encalada 3000, Buenos Aires, realizan una protesta contra el cierre de la planta. Reportera Jessica informa en vivo desde el lugar, donde agrupaciones de izquierda acompañan el reclamo con pintadas y carteles. Los manifestantes planean quedarse hasta las 4 o 5 de la tarde, manteniendo una permanencia pacífica dentro y fuera de la fábrica para impedir que se ponga en marcha el cierre.
Los empleados, todos despedidos sin lista específica, acampan desde el miércoles exigiendo recuperar sus puestos de trabajo, no solo indemnizaciones. Un trabajador con cuatro hijos (Guadalupe de 1.5 años, Josefina de 3 años y dos adolescentes en escuela técnica) cuenta que trabaja en FATE desde 2019. Gana un millón y medio de pesos trabajando de lunes a sábado, de 6 a.m. a 14 horas diarias, un esfuerzo intensivo que apenas sostiene a su familia compuesta por hijos de dos parejas, con su actual esposa también empleada.
El golpe es duro para las familias: la protesta genera angustia pero también fuerza por el apoyo de vecinos, amigos y familiares que acuden al lugar. Los trabajadores destacan la solidaridad del barrio, que les da esperanza en medio del reclamo. No les interesa la indemnización; priorizan el empleo estable para sus hogares, rechazando cualquier pago que no devuelva su fuente de ingresos.
La situación se vive con tensión palpable, pero pacífica, mientras se espera resolución. La fábrica no arranca operaciones de cierre gracias a la resistencia interna. El apoyo externo crece, con presencia de movimientos sociales que pintan carteles y se suman al corte, transformando el sitio en un foco de lucha obrera colectiva.