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Trabajadores de FATE protestan por cierre de fábrica y despidos masivos que dejan 900 familias en la calle

Centro Izquierda · intercambio · crítico

En la fábrica FATE de San Fernando, 900 trabajadores fueron despedidos de manera abrupta, dejando la planta paralizada con portones cerrados con candados y cadenas. Los empleados, muchos con décadas de antigüedad, se enteraron del cierre por televisión mientras estaban de vacaciones o en trámites familiares, generando angustia inmediata por la pérdida de empleo y obra social. Testimonios revelan impactos devastadores en familias, como un padre cuyo hijo con vida especial pierde cobertura médica, y otro con hijos enfermos que dependían del sueldo para tratamientos.

Los trabajadores montaron un acampe pacífico desde la mañana, exigiendo soluciones reales y rechazando la decisión del dueño Alejandro Madanes Quintanilla, multimillonario que hizo fortuna con el esfuerzo obrero. Se destacan casos como un operario con 30 años de servicio, accidentado laboralmente hace ocho años por falla en máquina, quien logró recalificación pero ahora enfrenta desocupación a los 58 años, a solo siete de jubilarse. Esposas y familiares acompañan, denunciando lo brutal del cierre en un trabajo insalubre que causa hernias y lumbalgias.

En estudio, se analiza el cierre como punta del iceberg de la crisis industrial: producción de caucho y plásticos cayó 29% desde noviembre 2024, con uso de capacidad instalada en solo 33%, comparable a pandemia. La apertura importadora, con 6 de cada 10 neumáticos chinos, y caída del consumo achican el mercado, beneficiando a competidores extranjeros como Bridgestone y Pirelli. Madanes Quintanilla, dueño también de Aluar que prospera, planea barrio privado en el predio, echando operarios pero reteniendo administrativos.

El informe critica el paradigma neoliberal: 22.000 empresas cerraron en dos años, y el gobierno sostiene que trabajadores hallarán otros empleos, evocando fracasos de los 90. Mañana hay reunión virtual entre gobierno, empresa y sindicato SUTNA, pero el cierre parece irreversible, con la planta inactiva pese a conciliaciones obligatorias. En vivo desde FATE, se reporta un festival de apoyo con bandas como Hernán de Malafama, donde testimonios de padres de familia de tercera generación en la empresa expresan decepción y miedo por el futuro a los 51 años.

La situación despierta conciencia sobre la dirección económica del país, con trabajadores de 50-60 años sin opciones reales de reempleo, y un efecto dominó en la industria nacional que no se recupera fácilmente tras décadas de inversión destruida.