En último momento, el doctor Fogliari, secretario general de ATE, anuncia en el programa un paro nacional de 36 horas impulsado por el Frente de Sindicatos Unidos esta semana, mientras el Senado trata la reforma laboral el viernes. Critica que no todos los sindicalistas están de acuerdo, y enfatiza la necesidad de confiar en los trabajadores como fuerza transformadora ante el fracaso del diálogo con el gobierno. Explica que el paro surge del rechazo masivo a la ley, que no es una reforma sino una contrarreforma inconstitucional con 136 observaciones, diseñada para disciplinar a la fuerza de trabajo y abaratar costos laborales.
Fogliari detalla los impactos devastadores: el Banco de Horas elimina las horas extras, permitiendo al empleador extender la jornada a voluntad, desde 4 hasta 12 horas diarias sin pago adicional. Los convenios colectivos por empresa debilitan a los trabajadores en pymes, y las vacaciones se fraccionan hasta en 7 días, decididas por el patrón, destruyendo la planificación familiar. No hay un solo artículo favorable a los trabajadores, y el diálogo con el gobierno fracasó tras dos años sin beneficios concretos.
Interrumpiendo la charla, Leo Carlini sale a la calle en Constitución para consultar opiniones: una venezolana desinformada, una trabajadora de concesionaria que acepta resignada seguir laburando, una cuidadora de caballos que no ve problema en vacaciones pero critica la reforma como una "cagada", y un mecánico de bicicletas en negro que depende de un jefe piola pero ve la reforma como "una bosta" que aplasta derechos y deja sin vida a los laburantes, normalizando trabajar y dormir sin tiempo para familia.
Volviendo al estudio, Fogliari insiste en que un paro sin movilización no frena al gobierno decidido a avanzar, y el movimiento obrero debe escalar la conflictividad para resistir. Critica la CGT por no unirse aún, pero defiende que cada sindicato ejerza su rol; denuncia traidores como el gastronómico que firma paritarias al 1%, y advierte alto costo político para quienes aprueben la reforma. El Frente Sindical, con más de 100 gremios, grita contra el avance, recordando que derechos como medio aguinaldo y licencias médicas están en riesgo, reemplazados por privilegios estigmatizados.