En tecnología, robots humanoides realizan tareas hogareñas, pero su envío impresiona: se doblan completamente, pies hacia arriba, repliegan brazos y torso, como un muñeco en valija, evocando a Chirorita o cajas musicales con payasos.
Se empaquetan en cajas especiales aisladas de interferencias y golpes, no en cartón común, para proteger el equipo. Manipularlos da impresión y algo de miedo, doblándolos a la mitad antes de sellar.
Por ahora caros, pero Elon Musk planea masificar producción, reduciendo fabricación de autos eléctricos para aumentar robots, bajando precios con más oferta y demanda. Sin masificación, no serán accesibles; armarlos sería complicado, peor con instrucciones en chino.
El unboxing parece sacado de una caja musical, abriéndose para revelar el robot listo para activar en el hogar.