En el segmento de tecnología, se muestra cómo los robots humanoides no solo realizan tareas hogareñas sino que también protagonizan espectáculos inéditos, como uno ayer donde un robot con rostro creado en 3D imita perfectamente a una actriz, confundiendo a todos en el set teatral. La gente no distingue cuál es la real y cuál el robot, destacando avances en impresión 3D y robótica para el entretenimiento.
Se compara el unboxing de estos robots con juguetes como Chirorita o payasos de cajas musicales, doblándolos para envío en cajas especiales aisladas de golpes e interferencias. Manipularlos genera impresión y algo de miedo, con pesos livianos alrededor de 15 kilos para modelos de 1,30 m, y baterías que se apagan como un celular, facilitando su uso doméstico.
La conversación deriva a otro avance: un brazo robótico con monitor en China que sigue los movimientos del usuario sin tocarlo, detectando gestos con sensores para acercar, alejar o scrollear la pantalla, evocando escenas de Iron Man con Tony Stark. Fabricado para trabajadores de computadoras, esta tecnología de ciencia ficción se masifica en ferias chinas de octubre, bajando precios con mayor producción como planea Elon Musk al priorizar robots sobre autos eléctricos.
Se menciona la feria de humanoides en China en octubre, atrayendo inversores para compras y alquileres, incluso a Argentina, en medio de celebraciones como la recepción de la primavera, señalando cómo la oferta aumentará y los precios bajarán para masificar su uso.