El programa TN Campo aborda la preocupación por el aumento de precios de la carne vacuna en Argentina, destacando la escasez de vacas frente a una demanda sostenida. Mauricio Bartoli explica que el stock ganadero es similar al de hace 50 años, mientras la población se duplicó, generando un desbalance. Aunque el consumo per cápita de proteínas animales se mantiene en 100-120 kilos por persona al año, se ha diversificado hacia pollo, cerdo y pescado, reduciendo la dependencia exclusiva de la carne vacuna.
La producción ganadera es federal, presente de Ushuaia a La Quiaca, y representa una oportunidad en medio de la crisis actual. La tendencia global hacia consumos vegetales ha disminuido, renovando la demanda de carne como objeto de deseo, especialmente para la Argentina como productor especializado. Sin embargo, la escasez actual impide exportaciones rentables, afectando a frigoríficos y ganaderos.
Los ganaderos están engordando más las vacas para ofrecer animales con mayor peso, lo que podría pasar 100 kilos más de carne al mercado. Factores como la logística y caminos rurales en crisis complican el traslado. La recuperación tomará tiempo, al menos dos años, requiriendo previsibilidad y reglas claras para invertir en más stock ganadero y evitar que la crisis afecte a todos los actores.
En 2026, se esperan aumentos de precios, pero hay luz al final del túnel: con estabilidad, la Argentina puede ampliar la oferta y transformar esta situación en oportunidad, beneficiando a consumidores y productores.