En un nuevo escándalo, Santiago Maratea enfrenta cuestionamientos por una colecta de 2021 para el refugio de Eli en Adrogué, Almirante Brown, que se incendió por un cortocircuito. La iniciativa buscaba recaudar 10 millones de pesos (equivalente a más de 50 mil dólares) para construir una casa sustentable para Eli y un espacio adecuado para gatos y perros. Maratea prometió que si sobraba dinero, se donaría a otros refugios.
Hubo dos colectas: una en septiembre de 2021 y otra en diciembre de 2022, sumando unos 80.000 dólares de la época. Cinco años después, la creadora de contenido Natalí Rodríguez visitó el lugar y encontró que nada se concretó: la casa sigue en ruinas, los animales sufren en condiciones precarias, con inundaciones cuando llueve, calor extremo en verano y frío en invierno, sin mejoras prometidas.
Maratea se indignó y desmiente la estafa, pero no ha presentado la rendición de gastos pese a las demandas de donantes. No es la primera vez: tiene un historial desde 2021 con colectas para los huichis, incendios en Corrientes, familia Baez Sosa (quienes no lo necesitaban), y ventas de bermudas no entregadas. Siempre evade explicaciones completas, cobrando comisiones no declaradas en colectas solidarias, lo que viola obligaciones de transparencia aunque no sea persona jurídica.
Legalmente, debe responder por el cumplimiento de promesas y rendir cuentas por motivaciones específicas de donantes. El escándalo resurge por el relevamiento de Rodríguez, destacando abuso de confianza pública y falta de consecuencias.