En medio del cierre de la planta de FATE, que deja 920 empleos en la calle, surge una nueva fauna argentina impulsada por el cambio de modelo económico prometido por Javier Milei. El conductor critica la dinámica que podría hacer perder trabajos a familias como la de Marcelo, deseando que consiga reempleo en neumáticos u otro sector, pero cobrando indemnizaciones.
Se presenta la especie del empresaurio nacional y popular, que pide ayuda estatal cuando conviene, especialmente bajo gobiernos peronistas, pero cierra puertas cuando las cosas se complican. Javier Madanes Quintanilla, de FATE, es señalado como ejemplo: aplaudió a Martín Guzmán y al gobierno de Alberto Fernández, pero ahora culpa al gobierno actual, la apertura importadora y sindicalistas, sin asumir responsabilidad propia.
Los balances de FATE muestran ganancias de más de 90 millones de dólares en los últimos tres años, contradiciendo reclamos de crisis. Madanes advirtió sobre menosprecio al capital nacional y desbalanceos económicos, pero trabajadores destacan 14 meses sin aumentos salariales y rechazan reducciones.
Se introduce la segunda especie, el sindigarca, que dice no transar pero termina jugando para la patronal con paros indefinidos que provocan cierres. La crítica apunta a listas como la naranja que, por dureza, benefician al empleador.
El tono es polémico, defendiendo el modelo de Milei y atacando a empresarios y sindicalistas por evadir culpas en el contexto de 960 familias afectadas.