Mumbai, la ciudad que nació del mar, surge a la vista de la costa de Maharashtra, bautizada como patrona de los pescadores y conocida como Bombay hasta 1995. Formada por dos islas y cinco islotes habitados por pescadores, Mumbai creció ganándole tierra al mar, protegida por la diosa Bomba Devi. Su ritmo desbordante muestra calles coloridas con 200 lenguas y dialectos, armonizando mezquitas, templos hindúes, parsis y jainistas.
Luego de las dramáticas jornadas de noviembre de 2008, durante las cuales soportaron un incendio de proporciones, el Taj Mahal ha vuelto a renacer como el gran hotel orgullo de una ciudad sorprendente. Un hotel donde cada precioso detalle ha tornado a su sitio aún con el mar, con mayor belleza, como si señalara que la elegancia y la delicadeza fue y será siempre su patrimonio más valioso e imperecedero. Luego, por las noches, el Taj Mahal se encarga de ser admirado por su arquitectura sorprendente, vestido con tropiezos de luces y sombras, creyendo que un espejismo romántico se ha posicionado en el mundo.
La cocina hindú posee un sello distintivo, el uso de las especias capaces de otorgarle el exquisito aroma e inesperado sabor que la ha hecho famosa en todo el mundo culinario. La salsa curry, por ejemplo, llega a tener, según las regiones, hasta 20 diferentes especias. Así, los puestos callejeros de comida embalsaman el aire con esos perfumes tan exóticos como tentadores. Por ser cristal de culturas, la cocina tiene influencias europeas y árabes, siendo posible disfrutar también de platos nativos de exquisitos sabores. Existen muchos lavaderos públicos en Mumbai, los Dhobi Ghats, y la ciudad alberga el lavadero más grande del planeta, donde centenares de personas se dedican día y noche a hacer la tarea de las clases media y alta. La ropa una vez seca es empaquetada y distribuida en miles de domicilios mediante un antiquísimo sistema de reparto, sorprendente que casi nunca se equivoquen de prendas o que jamás falte alguna a sus propietarios.
En Mumbai son centenares de hombres que realizan un servicio que no existe en ninguna otra parte del mundo, el almuerzo a los oficinistas. Con su salario no pueden permitirse un menú del día, así que la única forma de comer caliente es traerse el tupper de casa. Ahí entran en escena los dabbawalas, recogiendo de cada hogar las ciambreras que han preparado las mujeres en casa y llevándolas en tren hasta Mumbai. Una de las religiones más importantes de la India es el jainismo, no tanto por el número de creyentes, sino por la influencia que tiene como adalid de la no violencia, patentizada, por ejemplo, en la influencia que tuvo en el pensamiento de Mahatma Gandhi. Mumbai es una de las regiones donde el jainismo ha logrado mayor trascendencia. Vegetarianos, los jainistas tienen por el respeto a la vida la base de su fe, con plegarias como 'Amistad con todas las formas vivientes, goce en la cualidad de los virtuosos, compasión hacia todos los seres sufrientes, ecuanimidad frente a todos quienes quieran ofenderme'.
La India es el segundo país con más seguidores musulmanes del mundo, 175 millones de almas por detrás de Indonesia y seguido de Pakistán y Bangladesh. A partir de mediados del siglo XX, las relaciones del Islam con el hinduismo fueron deteriorándose debido al conflicto existente con Pakistán y el territorio en disputa de Cachemira. Sin embargo, una abrumadora mayoría de musulmanes indios conviven en paz y armonía desde hace siglos con otras religiones muy extendidas en la India, como el budismo, el cristianismo, el hinduismo o los parsis del zoroastrismo. Junto a templos y muy diversas confesiones, el país posee incontables mezquitas y madrasas, donde se imparten las enseñanzas del Corán, junto a templos a Buda y Shiva en perfecta vecindad. La religión sikh surgió durante los primeros años del siglo XVI en el estado del Punjab, en el norte de la India. El fundador de esta fue el Guru Nanak, quien desde su infancia estuvo atraído por los santos hindúes y musulmanes, nacido hindú pero también inspirado por las enseñanzas del Islam, comenzando a predicar el mensaje de unidad de ambas religiones. Sus discípulos se reunieron para formar una nueva tradición religiosa llamada sijismo, que propugna el monoteísmo, se opone al sistema de castas y cree que todos los hombres son iguales, aceptando las ideas del karma y el renacimiento, aunque los sikhs constituyen menos de un 2% de la población india.
Mumbai se pavonea de su herencia británica, plasmada en rutilantes edificios de estilo victoriano y excelentes, aunque vetustas, redes de transporte público. Sin embargo, no oculta al visitante su lúgubre y desdichada faceta. Mumbai es también núcleo de la industria cinematográfica más potente del planeta, inundada por el glamour de Bollywood, el fenómeno social que arrastra a masas de gente hacia salas comerciales del país. Cuenta además con una pujante actividad teatral y artística. Mumbai, que tiene un pie en el futuro gracias a su frenética industria y otro anclado en las raíces más profundas de su cultura, debido a las decenas de miles de campesinos que cada año atrae a la India, inmigrantes que siguen manteniendo sus tradiciones y costumbres milenarias. Mumbai, con sus luces y sombras, megalópolis de contrastes radicales, vibrante por sus ritmos y adormecida por su pasado, urbe donde no queda sitio para nada, y sin embargo, cabe todo, donde pensar, orar y existir es tan libre como diversa. Centro Económico y Financiero de la India es uno de los mayores productores de software del mundo. Como custodiando su ciudad desde el mar, desde la plaza de Chowpatty, perfumada por el trópico exuberante, la diosa Mumba Devi, aquella de los ocho brazos, parece buscar sus islas y los pescadores, que desde siempre ha protegido.