Mumbai, la ciudad que nació del mar, surge a la vista de la costa de Maharashtra, bautizada como patrona de los pescadores y conocida como Bombay hasta 1995.
Formada por dos islas y cinco islotes habitados por pescadores, Mumbai creció ganándole tierra al mar, protegida por la diosa Bomba Devi. Su ritmo desbordante muestra calles coloridas con 200 lenguas y dialectos, armonizando mezquitas, templos hindúes, parsis y jainistas.
La importancia de Mumbai para el viajero estriba en que la ciudad ha logrado contener en sus 438 kilómetros cuadrados la esencia cultural e histórica del inmenso país. En sus plazas, fuentes, templos y calles, la vieja Bombay expone bellamente el alma de toda la India. El casco antiguo en los 70 kilómetros cuadrados de la isla de Mumbai luce arquitectura historicista victorianos, hindúes y eclécticos, testigos del paso de árabes, portugueses y británicos por el más importante puerto de la India.
La Puerta de la India es el gran símbolo de Mumbai, umbral para conocer su cultura milenaria, situado en Colaba, extremo sur de la isla de Bombay, inaugurado en 1911 por la visita del rey Jorge. Desde allí, en 1948, los británicos dijeron adiós a la India. Testigo de sucesos junto a hoteles Oberoi y Taj Mahal.
El Taj Mahal, construido en 1903 por el magnate Parsi Tata tras ser rechazado en hoteles europeos por ser indio, representa elegancia centenaria con techos de alabastro, columnas de ónix, arañas de cristal y 268 habitaciones. Renacido tras el incendio de noviembre de 2008, su arquitectura nocturna es un espejismo romántico. La cocina hindú destaca por especias como el curry con hasta 20 ingredientes, influencias europeas y árabes en puestos callejeros. Mumbai alberga el lavadero más grande del planeta, Dhobi Ghats, donde centenares lavan ropa de clases media y alta.