En el Congreso se avecina una semana intensa con la aprobación de varias leyes clave. Javier Milei hablará en la Asamblea Legislativa el 1 de marzo. Ya tiene media sanción la ley penal juvenil que reduce la imputabilidad de 16 a 14 años, a tratarse en el Senado el jueves. El acuerdo Mercosur-UE se discute el viernes, y la reforma laboral se aprueba ese mismo día en el Senado, tras negociaciones con gobernadores y sin sospechas de coimas, a diferencia de lo mencionado por el senador Mariano Recalde.
El peronismo histórico defendía a los trabajadores, pero el trabajo en negro alcanzó niveles altos durante gobiernos peronistas, del 45-48%, sin bajar significativamente. La reforma busca formalizar empleo, reduciendo cargas impositivas temporales y flexibilizando despidos para incentivar contrataciones en blanco. Se espera que tome al menos un año ver resultados, con implementación y dinamismo económico necesarios. La actividad económica crece en minería, petróleo, gas y finanzas, pero la industria manufacturera, que genera poco más del 10% del empleo, pierde puestos: 120.000 en dos años.
El consumo es bajo, la gente lucha para llegar a fin de mes pese a datos de e-commerce. Lo clave es que la población sienta confianza y holgura. El caso FATE ilustra desafíos: cierra planta por invasión china de cubiertas (85% en Brasil y México), vinculada a gobiernos de Cristina Kirchner y Alberto Fernández. El gobierno dicta conciliación obligatoria para diálogo entre empresa y gremio intransigente, buscando mejorar indemnizaciones sin reabrir inmediatamente.
La movilidad laboral es baja en Argentina comparada con EE.UU., donde familias se mudan por trabajo (ej. Nueva York a Texas). Zonas como Patagonia ofrecen empleos en petróleo, pero pocos se mudan. El gobierno insiste en competitividad: empresas deben adaptarse a importaciones abiertas o cerrar, sin marcha atrás, pese a altos impuestos. Industriales piden bajas impositivas a Luis Caputo.
Los salarios pierden contra la inflación desde 2017, con pérdidas acumuladas irrecuperables. Aumentos siguen la inflación o van un poco abajo; empatar este año sería un logro si la economía se reactiva. Estatales y privados enfrentan subas en servicios, prepagas y colegios que erosionan poder adquisitivo. No se prevé recuperación rápida, solo evitar más pérdidas.