En el debut de la MLS, Inter Miami pierde 3-0 contra Los Ángeles, un arranque catastrófico pese a ser campeones previos; Messi, visiblemente enojado, intenta confrontar al árbitro por faltas no sancionadas a favor de su equipo, yendo hacia el vestuario arbitral hasta ser frenado por compañeros como Suárez y De Paul.
Panelistas comentan la reacción exagerada de Messi, quien muestra poca paciencia lately, contrastando con su pasado; el partido tuvo goles tempranos, con De Paul errando en el primero, y el equipo de Mascherano desbordado en defensa sin figuras clave como Weigandt; Hugo Lloris, arquero de Los Ángeles y ex Francia, brilló en la portería.
La discusión se extiende a si el enojo de Messi es síntoma de declive o muestra de pasión genuina, recordando críticas pasadas por su aparente frialdad; ahora canta el himno fuerte y vive los partidos intensamente, aunque en la MLS busque relajación, transformándose en la cancha como en Argentina; el torneo es largo y raro, con rivales repetidos como Nashville y Cincinnati.
Messi, recuperado de lesión, jugó con compañeros elegidos por él y norteamericanos flojos como el arquero Keller; pese a la derrota, hay tiempo para remontar en un campeonato extenso.