En el mundo bipolar entre Estados Unidos y China, Latinoamérica juega como zona de influencia estadounidense, donde China se limita a lo económico y financiero sin meterse militarmente por ahora. El invitado explica que en la era unipolar se toleraba la Disneylandia de contestatarios como Timerman, Cristina y Chávez, pero ahora hay premios y castigos: Argentina recibe 20.000 millones de dólares y acuerdos comerciales por alinearse con Washington, mientras Venezuela y México enfrentan sanciones por temas como el fentanilo, migración e ICE. Se menciona la doctrina Monroe revivida y el policentrismo global con actores como empresas tecnológicas y Elon Musk.
El análisis profundiza en un mundo policéntrico con múltiples centros, no solo bipolar, destacando el rol de ASEAN, globalización fragmentada y la necesidad de diversificar vínculos para Argentina, que mantiene comercio con UE vía Mercosur pese al alineamiento discursivo con Trump. El Estado argentino favorece el comercio privado con apertura, pero el gobierno actual carece de visión policéntrica, ignorando actores no estatales como empresas tecnológicas chinas y europeas.
Sobre el derecho internacional, Argentina tiene tradición con doctrinas como Drago y Calvo, premios Nobel y actividad en ONU, pero EE.UU. lo infringe desde Kosovo en los 90, acelerado post-11S con invasiones a Afganistán e Irak sin mandato ONU, a diferencia de Bush padre en Kuwait. Hoy, acciones son descaradas sin pretexto, como reclamar Groenlandia o intervenir en Venezuela, mostrando que derrocar gobiernos es posible y latente en otros lugares.
El invitado Fabián Calle cierra destacando la pérdida de formalismo en el derecho internacional, con vetos cruzados ignorados, y posibles transacciones o negociaciones en casos como Groenlandia o Venezuela.