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Inicio del tiempo de Cuaresma con la Santa Misa presidida por Monseñor García Cuerva

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Hemos iniciado el tiempo de Cuaresma que nos conduce a la vida por un camino de mayor oración, penitencia y limosna hacia la Pascua. Serán cinco semanas dedicadas a la conversión de nuestro corazón para celebrar la resurrección de nuestro Señor. La gracia y salvación de Dios, que nos viene de Jesucristo, demuestra cómo vencer la tentación apelando a la Palabra de Dios. En este Día del Señor, dispongamos nuestro corazón para celebrarlo unidos por radio, televisión y redes sociales.

Se recita el prefacio cuaresmal, recordando cómo Jesucristo se abstuvo de alimentos durante cuarenta días, consagrando con su ayuno la práctica cuaresmal y rechazando las tentaciones del demonio para enseñarnos a superar los ataques del mal. Unidos a los ángeles y santos, se canta el himno a la gloria de Dios. Se suplica que santifique los dones para que se conviertan en el cuerpo y la sangre de Jesucristo, quien tomó pan y cáliz en la Última Cena, instituyendo la Eucaristía con las palabras: "Tomen y coman todos de él, porque esto es mi cuerpo que será entregado por ustedes" y "Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre".

Se celebra el memorial de la pasión, resurrección y ascensión de Cristo, ofreciendo el sacrificio vivo y santo. Se pide que Dios dirija su mirada a la ofrenda, reconozca en ella a la víctima por la inmolación y fortalezca a la Iglesia con el cuerpo y sangre de su Hijo. Se menciona a María la Virgen, San José, los apóstoles, mártires y santos, pidiendo paz y salvación al mundo, confirmación en la fe a Papa León XIV, al obispo, presbíteros y pueblo redimido.

Se reza el Padre Nuestro, enfatizando no caer en tentación y liberarnos del mal. Se invoca la paz de Cristo, recordando el mensaje de Papa León XIV para la Cuaresma: ayunar de palabras hirientes y ser forjadores de paz. Los fieles se dan la paz de Cristo. Finalmente, se presenta el Cordero de Dios y se invita al banquete celestial.