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Inflación de febrero podría llegar al 3% impulsada por aumento de la carne vacuna

Centro Izquierda · intercambio · crítico

Impulsada por el aumento del precio de la carne vacuna, la inflación de febrero podría alcanzar el 3%, afectando el bolsillo de las familias argentinas que continúan modificando hábitos de consumo en busca de alternativas más económicas. Este incremento en los alimentos básicos genera preocupación por el impacto en el costo de vida diario. Muchas personas reportan reducir el consumo de carne a una o dos veces por semana, optando por pollo, pescado o verduras debido a los altos precios, con cortes como el asado alcanzando los 17.600 pesos por kilo.

En entrevistas callejeras, los ciudadanos expresan que ajustan presupuestos, comprando porciones menores o eligiendo cortes más baratos como bola de lomo a 12.500 pesos o suprima de pollo a 7.500 pesos. Algunos mencionan que un plato de carne se consume cada 10 días, y hay quienes prefieren menús del día para fraccionar comidas. Carniceros indican que los cortes premium como bifes se venden menos, mientras que opciones económicas como espinazo o osbuco no se consumen tanto, a pesar de su versatilidad para guisos o empanadas.

Expertos analizan que los precios siguen subiendo un 2% semanal, con un acumulado del 4-7% en tres semanas, impulsado por expectativas de exportaciones a Estados Unidos que podrían cuadruplicar las ventas actuales. Esto afectaría los precios internos, exacerbando la brecha entre salarios y costos, en un contexto de hiperinflación en dólares del 118%, equivalente a la devaluación inicial del gobierno. Carniceros no forman precios, sino que aplican márgenes sobre la media res, con variaciones por calidad y barrio, donde un kilo de asado oscila entre 15.000 y 27.000 pesos.

La discusión destaca la pérdida de referencia en precios, comparando con valores históricos donde un bistec argentino en Chicago costaba 35 dólares, equivalente a unos 5 dólares por kilo local, versus los actuales 12-13 dólares. A pesar de promociones como dos kilos por 20.000 pesos, el consumo baja y la gente se queja poco, pero el panorama futuro es incierto con aumentos estacionales y expectativas exportadoras que no benefician al consumidor interno.