El famoso Estrecho de Gibraltar, punto estratégico que une Europa y África, confluye el Atlántico con el Mediterráneo en pocos kilómetros, con el barco dejando estelas mientras se cruzan montañas y el océano en la parte más estrecha del Peñón de Gibraltar, rumbo a Tánger en Marruecos. Tánger es el punto de ingreso a Marruecos donde llegan los ferries, con influencia fronteriza europea y crecimiento urbano; un bus turístico lleva a la aventura cultural por el norte a ciudades amuralladas como Mecnes, que funciona tal cual como lo hiciera hace más de mil años, traspasando la barrera del tiempo a los tiempos romanos.
Aquí en la medina de Mecnes, la actividad comercial bulle en los famosos socos o mercados persas, junto a una vida cotidiana que conserva tradiciones y costumbres como si el mundo externo no hubiera avanzado. Uno vive una experiencia inmensa viendo la vida de la gente: burros por las calles, niños, compras, mujeres en una mezcla vibrante. Mucha gente regresa a la medina porque remozan casas para restaurantes y alojamientos. A través de oscuridad y paredones altos, los caminos angostos llevan a un laberinto urbano donde de repente surgen rincones mágicos: antiguos tribunales trabajando, talleres de lana, casas de artesanos con piezas importantes, hasta claritos que iluminan los socos con más de 20 mezquitas dentro, predominando la religión islámica.
Dejando los mercados, se entra en una zona espiritual con la mezquita del fundador de Fez, llena de contrastes metro a metro donde costumbres de antaño conviven con modernas. Sitios históricos intactos forman la construcción cultural del presente. Curiosidades complejas se presentan para quienes ven un mundo tan distinto: puertas trabajadas de madera, mármol y azulejos llevan a restaurantes con música, piscinas y edificaciones especiales. Fez ofrece vivir intensamente su vida cotidiana en esta ciudad amurallada irreal pero latente, aprovechando bondades culturales, formas de vida y gastronomía en un palacio privado reacondicionado como centro cultural con platos típicos, música regional, arte y baile árabe.
Llega la noche en Fez en el restaurante Fasía, con música especial para una experiencia inolvidable: ceremonia de casamiento, danza del vientre y degustación de platos típicos. Preparados con Kaftan bereber que cubre el cuerpo de la mujer, se vive una mesa redonda con ceremonias del desierto, Medio Atlas y Fez, vistiendo clientes para mostrar tradiciones con tres mujeres y un hombre. La experiencia en esta ciudad cargada de cultura e historia es recomendable, ofreciendo modernidad junto a un mundo árabe antiguo y misterioso, descubriendo hechos, costumbres y curiosidades inimaginables.
Se va de Marruecos reflexionando sobre recorridos turísticos con gran carga cultural, ofreciendo contrastes, sorpresas permanentes y descubrimientos de fantasías leídas o contadas. Solo se espera que lo mostrado haya sido de agrado y disfrutado tanto como los presentadores.