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Explorando la medina de Mecnes con historia romana y viajando hacia Fez la capital cultural de Marruecos

Neutral · intercambio · favorable

El famoso Estrecho de Gibraltar, punto estratégico que une Europa y África, confluye el Atlántico con el Mediterráneo en pocos kilómetros, con el barco dejando estelas mientras se cruzan montañas y el océano en la parte más estrecha del Peñón de Gibraltar, rumbo a Tánger en Marruecos.

Tánger es el punto de ingreso a Marruecos donde llegan los ferries, con influencia fronteriza europea y crecimiento urbano; un bus turístico lleva a la aventura cultural por el norte a pueblos con esencia cultural, saliendo de la región desértica al Valle Verde al pie de las altas montañas, donde se encuentra la pequeña localidad de Mecnes, antigua concentración urbana de la cultura bereber, con principal atractivo su antigua ciudad y el mercado persa, mezclando lo antiguo con lo moderno.

En la medina de Mecnes, calles angostas sin autos, solo motos y personas, con techitos de madera, rejas estilo español, puertas de chapa y madera, viviendas de tres pisos con pasillos pequeños pero bien preparados; lámparas de hierro hechas a mano, adornos y jarrones maravillosos, anillos y comercio que es también vivienda. Esta medina y sus murallas fueron construidas por el imperio romano en el año 117 antes de Cristo, y en medio del mercado funcionaba una antigua escuela islámica del siglo XV, donde niños desde los 6 años (o tradición desde 3-4) aprenden el Corán sentados en el suelo repitiendo, con memoria auditorial y visual usando tablas de madera, escribiendo de derecha a izquierda; para huérfanos el Estado provee alojamiento, comida hasta los 18 años.

Desde la leyenda de Mahoma, se construyen escuelas coránicas, pozos de agua y se educa bien a los hijos; en ciudades imperiales como Mecnes abundan medinas amuralladas como puntos de encuentro cultural y comercio tradicional árabe. Dejando Mecnes, se emprende recorrido por las altas montañas hasta Fez, capital cultural de Marruecos, con influencia modernista conservando tradiciones ancestrales en un reino monárquico, abundando palacios como el Palacio de las Siete Puertas usado en verano por el rey, con pórtico de siete arcadas y puertas en láminas de oro, limpias con limón, cerámicos y mármol bajo techo verde.

En Fez, contrapartida a la vida actual es la ciudad amurallada de más de mil años, traspasando el tiempo a época romana, con socos o mercados persas, vida cotidiana conservando tradiciones como si el mundo no avanzara: burros, niños, mujeres comprando, remozando casas para restaurantes y alojamientos; calles cizagueantes en laberinto urbano oscuro con paredones altos, descubriendo rincones como antiguos tribunales, tiendas trabajando lana, casas de artesanos; llegando a plaza con mezquita importante entre más de 20 en la medina, religión islámica predominante.