Daniel Eduardo Basambera, conocido como el Indio, comparte en Deporte B Textual su trayectoria en el fútbol, destacando su estilo rebelde dentro de la cancha pero respetuoso fuera de ella. Explica que siempre defendió la camiseta como el hincha número uno, dejando marca en todos los equipos por donde pasó, y que la gente lo recuerda con cariño. "He dejado marca en todos los equipos donde he ido, la gente me recuerda, y eso es muy importante", afirma, reconociendo que su pasión por Almirante Brown viene de su familia, ya que sus padres lo hicieron hincha del club al mudarse de Corrientes a Villa Palito.
Basambera relata cómo empezó tarde en el fútbol, a los 16 o 17 años, jugando de defensor en el barrio antes de pasar a delantero por necesidad en un partido, donde marcó un gol que lo motivó. Destaca el sacrificio de su madre, quien priorizó comprarle botines en lugar de ropa para un evento familiar, lo que lo impulsó a dedicarse por completo. "Si no llego a primera es porque Dios no quiere y no porque yo no haga todo el sacrificio que tengo que hacer", dice, enfatizando los valores de respeto y familia inculcados por su mamá y hermano Oscar.
Habla de su debut en primera con Almirante Brown contra Chicago, entrando desde el banco y marcando el gol decisivo en un clásico del ascenso, lo que cambió su vida y fue celebrado por su familia con ollas y cucharones. Reflexiona sobre no haber llegado a primera división como voluntad divina, para destacar en el ascenso, donde su apellido queda entre los grandes. Menciona trabajos previos como panadero y su actual incursión en el tenis, siempre con mentalidad positiva y competitiva.
Basambera nombra a ídolos del ascenso como Román Díaz, Roberto Trotta, Garrafa Sánchez, Pirata Soriano y Picante Pereira, destacando cómo estos referentes inspiraron a muchos. Comparte anécdotas con hinchas que lo puteaban en la cancha pero ahora lo elogian, y subraya su rol de proveedor familiar, priorizando el dinero para ayudar a hermanos y hermanas. Su narrativa resalta la perseverancia, el sacrificio y el amor por el fútbol como forma de honrar a su familia.