Daniel Eduardo Basambera, conocido como el Indio, comparte en Deporte B Textual su trayectoria en el fútbol, destacando su estilo rebelde dentro de la cancha pero respetuoso fuera de ella. Explica que siempre defendió la camiseta como el hincha número uno, dejando marca en todos los equipos por donde pasó, y que la gente lo recuerda con cariño. "He dejado marca en todos los equipos donde he ido, la gente me recuerda, y eso es muy importante", afirma, reconociendo que su carrera en el ascenso fue predestinada por Dios para ser referente. Habla de su trabajo en panadería como pisero y su fuerte autoestima, ahora explorando el tenis.
Basambera detalla su filosofía de vida influida por su madre, protectora de once hijos, quien les inculcó luchar por ser los mejores en cualquier profesión. No le molesta no haber jugado en Primera porque priorizaba el dinero para ayudar a su familia, distribuyendo ingresos entre hermanos con prioridad a las hermanas. Nombra ídolos del ascenso como Román Díaz, Roberto Trota, Garrafa Sánchez, Pirata Sorno Más y Picante Pereira, destacando cómo Garrafa abrió puertas para jugadores del ascenso. Comparte anécdotas con hinchas que lo puteaban pero ahora lo admiran.
El exfutbolista enfatiza su frontalidad al confrontar críticas, incluso yendo a radios o puertas ajenas para aclarar malentendidos, valorando la honestidad en todas las circunstancias. Relata su experiencia en Finlandia, donde jugó en Primera, adaptándose a un clima frío y aprendiendo a valorar el tiempo con la familia, lejos de su origen correntinense. Elige vivir en el piso 13 por su hermano Oscar, nacido ese día, a quien considera como un padre.
Debatiendo una frase de Ezequiel Carboni sobre no renegar del pasado granate en Lanús, Basambera afirma que el fútbol es un trabajo profesional, pero defiende cada camiseta con pasión, exigiendo más en Almirante Brown por su arraigo. Explica que rechazó jugar en Chicago, La Ferrera y Morón para no herir a su familia, y en Tristán Suárez pateó un penal contra Almirante sin dudar, priorizando la profesionalidad y el respeto al grupo.
Basambera aclara que los hinchas, apasionados, a veces no entienden las decisiones profesionales, pero valora expresar la humanidad de los jugadores, que sufren derrotas y errores. Su padre, fanático de Almirante Brown, dejó de ir a la cancha al debutarlo para evitar insultos hacia su hijo, prefiriendo la radio. En cambio, su madre viajaba con la barra, incluso a entrenamientos, y su hermano Oscar lo acompañaba siempre, junto a ella siendo pilares en su vida.