Roberto explica la baja del dólar en Argentina, atribuida a colocaciones de bonos por provincias como los 1300 millones de dólares de Santa Fe y al carry trade, donde inversores apuestan a que las tasas en pesos superen la devaluación. Sin embargo, advierte que esta caída del tipo de cambio real hace que el país sea más caro en dólares, impulsando importaciones al requerir menos pesos por dólar. La discusión destaca cómo esto complica la competitividad local y genera flujo de importaciones crecientes.
La macroeconomía presenta señales mixtas: inflación en alza desde junio del 25, pasando de 1,5% mensual a casi 3% en febrero, junto a un estancamiento económico según el estimador mensual de actividad. El gobierno proyecta un crecimiento del 4-6%, pero Roberto ve complicaciones, citando superávit comercial en enero por exportaciones fuertes, aunque el dólar se mantiene en la banda establecida. Se menciona la promesa presidencial de inflación cero en agosto, vista como improbable.
El debate se intensifica sobre la acumulación de reservas por el Banco Central, con 33 jornadas consecutivas de compras, pero Roberto cuestiona la emisión monetaria necesaria, que multiplica la base monetaria por 4 (300%) desde noviembre 2023, alimentando inflación. Se critica el control de cambios que obliga a exportadores a liquidar dólares, y se compara con gobiernos anteriores, destacando reservas netas negativas heredadas del kirchnerismo en -11.000 millones, ahora en -3.400 millones. El ajuste inicial del gobierno de Milei se defiende como necesario tras la crisis, pero se cuestiona su impacto en empleo, con 500.000 puestos menos y morosidad en tarjetas triplicada al 9,3%.
Sobre la apertura económica, Roberto enfatiza la necesidad de reformas previas: laboral, impositiva y liberación del mercado de cambios, antes de exponer industrias locales a importaciones baratas, citando ejemplos como FATE y neumáticos chinos. Se discute el tipo de cambio atrasado artificialmente por tasas altas, que endeudan familias y cierran empresas. Finalmente, se critica el FAL por interferir en decisiones empresariales, acumular 3.600 millones de dólares anuales en fondos que podrían usarse para financiar al Tesoro o ser expropiados por futuros gobiernos populistas.