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Descubriendo las autenticas tascas portuguesas en Lisboa con platos deliciosos y ambiente familiar

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En las calles de Lisboa, las tascas tradicionales portuguesas ofrecen una ración de comida auténtica y a buen precio, perfectas para quienes buscan sabores caseros. Platos como bacalao a miñota con cebolla salteada y papas fritas, habas riquísimas, iscas de gado marinado, dorada asada y sardinas portuguesas deleitan a locales y visitantes en locales modestos pero llenos de gente.

La tasca de Joao en Campo de Ourique es un ejemplo vivo: lleva 40 años al frente, rodeado de recuerdos de su tierra en el norte de Portugal. Sin la jefa Adelaide, la esposa de Joao, su nuera Mila y su hijo Nuno, aquí nada funcionaría. Las tascas son negocios familiares donde el equipo es grande y considera al cliente parte de la familia. Joao actúa como anfitrión jefe, conoce a casi todos por nombre y asegura que se sientan como en casa, atrayendo a gente joven, trabajadora y mayor que se reúne con amigos.

Estas tascas funcionan como puntos de encuentro del barrio, donde se sabe todo lo que pasa. Tiago Pais, quien ha probado muchas y escribió un libro sobre las mejores, explica su historia: originadas en el siglo XX de carbonerías que vendían vino y aperitivos, evolucionaron a tabernas y restaurantes pequeños. En 2010 había unas 3.000 en Lisboa, pero la pandemia y el encarecimiento de alquileres las amenazan. Hay que valorarlas y apoyarlas para preservar esta tradición cultural.

Para identificar una tasca auténtica, evita menús con tapas o paella; en la de Joao, Adelaide escribe el menú a mano diariamente en una pizarra, cambiando según la temporada: parrilla en verano, guisos como feijoda o dobrada en invierno. Platos auténticos como guiso de habas solo se encuentran en Portugal. Consejo: pregunta al camarero qué recomienda, especialmente lo que "está a salir rápido", el plato del día que se agota pronto. Un menú completo cuesta menos de 30 euros con bebidas, pero solo al mediodía. En una tasca no solo se come bien, sino que se siente el ambiente familiar y se preserva la tradición portuguesa.